| “Be water, my friend!”
“Toda marca sumergida en una sociedad líquida experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de Marketing Líquido desarrollado”. Este es el principio de Arquímedes aplicado a las teorías de lo líquido.
Líquido es una sustancia en un estado de la materia intermedio entre los estados sólido y gaseoso. Es ahí, en los procesos, donde se produce el cambio. Cuando un líquido sobrepasa su punto de ebullición cambia su estado a gaseoso y cuando alcanza su punto de congelación cambia a sólido. A los humanos nos pasa lo mismo, para cambiar debe existir una modificación de temperatura que altere nuestro estado. Y ahora la estamos viviendo. Si será la vida líquida que cuando nos va bien decimos que estamos flotando en una nube y cuando algo nos “aprieta” decimos que estamos con el agua al cuello.
¿Para qué íbamos a cambiar si todo funcionaba? A agua pasada sabemos que aquellas estructuras eran y son “perdedoras”; cualquiera que no se adelante a su futuro es, en sí, un perdedor.
En el fondo estamos dispuestos a cambiar de líquidos pero no queremos abandonar nuestros envases que es lo que de verdad nos da seguridad. El envase es sólido, pero sólo es una excusa para llevar algo. Nos enamora esa seguridad “enladrillada” aunque el líquido que contiene esté caducado, la botella a medio llenar y no tenga tapón. Vivimos agarrados a una botella aunque esta esté vacía. Si será líquida nuestra vida que cuando queremos cambiar algo lo hacemos contra corriente y cuando lo queremos suprimirlo, hablamos de liquidarlo.
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